Es costumbre en nuestro bar el tomarse un licor tras la comida. Ayuda a digerir los alimentos y a que la grata conversación de sobremesa vaya, pausadamente, dando paso al sopor de la necesaria siesta. Como nada de convencional tiene nuestro punto de encuentro, dejemos de lado los licores de hiervas, endrinas y bellotas, y centrémonos en el que es el licor italiano por excelencia, el limonchello. El jugo, que nos llevará más de un mes tenerlo a punto, necesita de:
- Limones - 4
- Zumo de limón natural - 1 vaso pequeño (de "chupito")
- Alcohol de 90º - 1 litro
- Azúcar - 1 kilo
- Agua - 1 litro
En primer lugar, hay que dejar reposar, durante una semana, la corteza
de limón en 3/10 del alcohol. Una vez pasados los siete días de rigor, se calienta en olla el líquido colado resultante, mezclándolo con el azucar, el agua y el toque de zumo de limón. Se va removiendo lentamente, hasta que nos quede un almíbar muy clarito y aromático. Se deja enfriar, se guarda en un recipiente y se le añade lo que nos queda de alcohol. Tras mes y medio conservado en un lugar fresco y seco, el limonchello estará listo para tomar, previamente filtrándolo con un trapo grueso.
Ideal para tomar tras una copiosa comida, el dulzor y la amargura del limón se nos quedará pegado al paladar, un crisol de matices que no olvidaremos. Además, el placer será todo nuestro, puesto que hemos sido solamente nosotros los responsables de su elaboración. Atención: su alta graduación alcohólica lo hace desaconsejable si, tras su ingesta, nos disponemos a realizar actividades de riesgo.
Publicado por amaretto el día 08-07-05 a las 14:53:18 # URL # Trackbacks() # Comentarios(No permitidos)